“No podía trabajar, pero aun así me dijeron que no”. Con esta frase resume un trabajador de Madrid su experiencia tras recibir la denegación de incapacidad permanente por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
A pesar de arrastrar problemas de salud desde hacía tiempo y de haber pasado por un periodo prolongado de baja médica, la resolución administrativa fue clara: no existían limitaciones suficientes para reconocer una incapacidad permanente. Una situación que, según profesionales del sector, se repite cada vez con más frecuencia en España.
En los últimos años, el criterio del INSS se ha vuelto más restrictivo, lo que ha provocado un aumento notable de denegaciones, incluso en casos donde existen patologías relevantes. Muchos trabajadores se encuentran así con resoluciones negativas que no reflejan su realidad diaria ni sus dificultades para mantener un ritmo laboral normal.
En este caso, lejos de resignarse, el afectado decidió buscar asesoramiento especializado en incapacidad permanente en Madrid para valorar si su situación tenía recorrido más allá de la vía administrativa.
Desde el despacho Abogados Cuatro, que asumió la defensa, explican que uno de los principales problemas es que muchos expedientes no están correctamente enfocados desde el inicio. “Existe la creencia de que basta con tener informes médicos, pero la clave está en cómo se conectan esos informes con el trabajo real del paciente”, señalan.
Tras un análisis detallado del caso, se decidió replantear completamente la estrategia. Se elaboró un informe médico pericial específico, orientado no solo a describir las patologías, sino a explicar de forma clara las limitaciones funcionales del trabajador en su puesto concreto.
Este enfoque permitió trasladar al procedimiento una visión más completa de la situación, algo que, según los especialistas, suele marcar la diferencia en este tipo de reclamaciones.
El caso avanzó entonces a la vía judicial. Durante el proceso, se puso el foco en acreditar que el trabajador no podía desarrollar su actividad con un mínimo de eficacia, continuidad y rendimiento, elementos clave en la valoración de la incapacidad permanente.
Finalmente, el juzgado estimó la demanda y reconoció la incapacidad permanente, corrigiendo así la decisión inicial del INSS.
Desde el despacho destacan que este tipo de resoluciones son cada vez más habituales cuando los casos se trabajan con un enfoque adecuado. “Muchas denegaciones no significan que el trabajador no tenga derecho, sino que el caso no ha sido correctamente planteado”, explican.
En un contexto donde cada vez resulta más difícil obtener una incapacidad permanente, este tipo de situaciones reflejan la importancia de contar con una estrategia sólida desde el inicio o, en su caso, tras una primera denegación.

