Las experiencias vividas durante la infancia dejan una huella profunda en la manera de entender el mundo, relacionarse con los demás y construir la propia identidad. Distintos estudios han puesto de manifiesto que algunos padres maltratan a sus hijos mediante conductas físicas, psicológicas o negligentes que pueden afectar a su desarrollo emocional durante años.
Ante una realidad que continúa presente en numerosos hogares, resulta esencial generar espacios que favorezcan la reflexión y la expresión de sentimientos difíciles de verbalizar. Desde esa perspectiva, Susana Frías desarrolla una propuesta artística centrada en las emociones, la creatividad y la superación personal como elementos de conexión humana.
Lo que no siempre se ve también deja marca
El maltrato infantil no se limita a las agresiones físicas. Los gritos constantes, la humillación, la indiferencia emocional o la falta de apoyo afectivo también pueden provocar consecuencias significativas en el bienestar de niños y adolescentes. Diversos organismos internacionales han advertido de que la violencia ejercida dentro del ámbito familiar continúa siendo una de las formas más frecuentes de vulneración de los derechos de la infancia.
Las secuelas pueden manifestarse de múltiples maneras: dificultades para gestionar emociones, baja autoestima, problemas de confianza, ansiedad o una percepción distorsionada de las relaciones personales. A menudo, estas heridas permanecen invisibles durante años y acompañan a quienes las sufren mucho después de haber abandonado la infancia.
Por ese motivo, especialistas y entidades dedicadas a la protección de la infancia coinciden en la importancia de promover formas de comunicación que permitan reconocer lo vivido y expresar aquello que durante mucho tiempo ha permanecido en silencio. Hablar de emociones, identificarlas y darles espacio constituye un paso relevante para comprender experiencias complejas y favorecer procesos de crecimiento personal.
Algunos padres maltratan sin ser plenamente conscientes del alcance emocional de determinadas conductas, una circunstancia que también pone de relieve la necesidad de avanzar hacia modelos de crianza basados en el respeto, la escucha y el acompañamiento afectivo.
El arte como lenguaje para expresar aquello que cuesta explicar
La obra de Susana Frías gira en torno a valores como la fuerza interior, la superación y la creatividad. Sus diseños digitales nacen de experiencias cotidianas, de la observación del entorno y de la voluntad de transmitir emociones capaces de generar una reflexión personal.
La artista granadina concibe la creación visual como una forma de plasmar sentimientos, ideas y estados de ánimo. La música, la lectura, los paisajes abiertos y la búsqueda de una sociedad más solidaria aparecen entre las principales fuentes de inspiración de un trabajo que apuesta por el color, la sensibilidad y la imaginación.
A través de composiciones personalizadas, realizadas de manera gratuita, Susana Frías propone una forma de comunicación basada en la expresión emocional. Una iniciativa que conecta con la necesidad de visibilizar sentimientos, fortalecer la autoestima y recordar que las emociones, incluso las más difíciles, merecen ser escuchadas.

